julio 25, 2024

Messi y Di María ya están en la final que soñaron para el último baile juntos en la Selección Argentina



La Selección Argentina jugará la final número 20 de su historia. El 2-0 en Nueva Jersey ante Canadá, sólido y sin objeciones, lo hará defender el título de la Copa América. Será con Lionel Messi y Ángel Di María en cancha, los emblemas de una mística que nació hace 20 años en las juveniles, y que después de un lapsus temporal renació en el estadio Maracaná, maduró en Wembley, asombró en Qatar y busca tener otro final feliz en Miami, el domingo que viene ante Uruguay o Colombia.

«Son las últimas batallas», graficó Messi, que no se olvida de las generaciones pasadas, a las que invocó en cada una de las conquistas de la Triple Corona (que incluye Finalissima y Mundial de Qatar). «Disfrutemos de todo lo que estamos viviendo, lo que nos está pasando como Selección, con unión, como grupo. No es fácil estar de nuevo en una final, reitero, hay que aprovecharla», agregó.

En la misma sintonía fue Di María. «Siento alegría, solamente, felicidad. Le agradezco a la vida este momento de ganar todo, la generación anterior me enseñó a no bajar los brazos y ésta me dio los logros», resumió.

Ahí van los dos juntos, sin sus camisetas que intercambiaron apenas finalizó el partido, y cerrando una fila de compañeros que salta al compás de los hinchas revoleando las camisetas para celebrar la clasificación, la ‘normalización’ de jugar partidos decisivos por trofeos.

La Pulga y Fideo comparten mucho más que su lugar de nacimiento. Comparten una vida ligada a la Selección, en las juveniles y después en la Mayor. Comparten relaciones familiares y hasta posición en la cancha. Compartieron club (en el París Saint Germain). Pero también compartieron durante muchísimos años los sinsabores de un deporte que les daba la espalda con la camiseta albiceleste.

«Muchas veces se nos quitó mérito por no haber ganado. Este grupo va a jugar una cuarta final seguida, otra vez del primer al último día, éste fue muy igualada porque todos le quieren ganar al último campeón», opinó Messi.

Y ahí es donde entra una palabra de moda en los últimos años: resiliencia. «Se rompió la pared», dijo Di María, sentado sobre el césped del estadio emblema de Río de Janeiro con la medalla de campeón colgada del cuello y mientras hablaba por celular con su familia.

Esa misma que ahora está en la tribuna, que vio cómo entraba al campo de juego con Pía, su hija menor, que disfrutó igual que había hecho su hermana Mía en los partidos anteriores.

No es para menos lo de Fideo, a sus 36 años está «disfrutando» sus últimos momentos en activo en la Selección, tal como exteriorizó en un posteo en sus redes sociales antes de la semifinal, en la que volvió a ser titular. A diferencia del primer partido de la Copa América ante el mismo rival, se ubicó en la derecha, su lugar favorito para quedar con la cancha de frente.

Por dentro fue Messi, como ‘falso 9’, tratando de sacarle referencias a los centrales canadienses. Estuvo mucho más activo el capitán que ante Ecuador, tuvo dos casi calcadas en las que hizo su típico enganche hacia dentro y remate al primer palo, pero no acertó. Después, convirtió su primer gol en el torneo con un desvío de hockey sobre césped.

En 2007 jugó su primera final Messi con la Selección Mayor (dos años antes había ganado el Mundial Sub 20), donde inició un recorrido sinuoso. «Le diría a ese Leo que es un recorrido largo, duro, que intente disfrutar todo porque muchas veces no lo hice. El hecho de querer ganar siempre y que no se dé me maltraté yo mismo demasiado. Yo no le daba valor a lo que conseguimos y ahora que soy más grande le doy ese valor de llegar hasta el último día. Le diría que disfrute todo el camino y que al final llegan las alegrías», se sinceró.

La del domingo será la número 43 de la carrera de la Pulga, no hay ningún futbolista que haya jugado tantas finales como él. Ganó 30 y perdió 12. Nueve fueron con Argentina, festejó en cinco. Di María tiene seis definiciones con la Albiceleste.

Pero hay algo que queda más allá de los números de uno y de otro. Es el amor de los hinchas que se tatúan sus caras, que los pintan en las banderas que después despliegan en las tribunas, que le desean la felicidad plena porque les dan la alegría que quizás desde otros ámbitos no les llega.

Queda un paso más para que el ciclo se cierre de la mejor manera porque la Selección Argentina jugará otra final.

Los mejores momentos del partido Argentina vs Canadá

La llave de la Copa América



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